por Ben Moxham*

El alcance militar de EEUU es incuestionablemente vasto, pero su extensión exacta es algo que permanece deliberadamente turbio. Según el informe sobre bases militares titulado Base Structure Report, publicado en 2003 por el Departamento de Defensa de EEUU como un inventario detallado de las instalaciones militares propiedad de EEUU, Estados Unidos posee 702 bases en 40 países y otras 96 bases en sus territorios. Esta cifra no refleja la nueva tendencia de estacionar tropas en bases extranjeras en las que Estados Unidos tiene derechos de acceso pero no propiedad formal de las instalaciones, pero sí incluye el alto número de soldados estadounidenses estacionados para las principales intervenciones militares de los 1990, a saber Bosnia, Arabia Saudita (pos-Guerra del Golfo) y Kosovo. Después del 11 de septiembre, EEUU invadió Afganistán y ahora mantiene instalaciones en Afganistán, Pakistán, Uzbekistán, Tajikistán y Kyrgyzstán. Desde la invasión de Irak, los Estados del Golfo como Kuwait, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Omán albergan a militares estadounidenses. El miedo de EEUU a terroristas escondidos en el norte de África ha hecho que la red militar estadounidense se extienda hasta Djibouti en el cuerno de África. Y para ayudar en la otra “guerra” en la que pelea el gobierno de EEUU, la guerra contra las drogas, el alcance de EEUU en Latinoamérica cubre ahora media docena de países. Esto es aparte de la presencia “tradicional” de EEUU en muchos países europeos, Japón y Corea del Sur.

En total, EEUU tiene presencia militar en casi 60 países. Incluso así, esta cifra no incluye la vasta red de instalaciones de vigilancia. Tampoco incluye los acuerdos de acceso militar ni los acuerdos sobre la condición de las fuerzas (status of forces agreements – SOFAs) que EEUU ha firmado con casi cien países. Estos acuerdos definen la condición legal del personal estadounidense de servicio en el extranjero. Lo más infame es que esos acuerdos típicamente le otorgan a Estados Unidos la jurisdicción sobre los delitos cometidos por sus funcionarios “cumpliendo con obligaciones oficiales” en el exterior.


Además está previsto que el número de tales instalaciones habrá de aumentar. Según el Wall Street Journal, también se está ponderando establecer bases en Azerbaiján y Marruecos, Argelia y Túnez en el norte de África, y en Senegal, Ghana, Malí y Kenya en África subSahariana. También se mencionan Singapur, Australia, Vietnam, Georgia, Rumania, Filipinas y Bulgaria. (1)

Guerra “justo a tiempo”
Los cambios recientes en la estrategia de ubicación de bases fueron descritos hace poco por el Departamento de Relaciones Exteriores como “los cambios más importantes de la postura militar de EEUU en el extranjero en medio siglo.” (2) Muchas de las grandes bases en las que el gobierno ha confiado para patrullar los límites de la Guerra Fría, como Alemania, Turquía y Corea del Sur, están siendo reducidas para dejar lugar a una red de “bases de operaciones avanzadas”. Estas son instalaciones extranjeras, en general campos de aviación o puertos estratégicamente situados a los que EEUU tiene derecho de acceso con aparato pesado militar preparado para entrar en acción, que, aun con poco personal, pueden activarse rápidamente. Los funcionarios del Departamento de Defensa anticipan que finalmente abarcarán lo que denominan el “arco de la inestabilidad”, un gran trozo del mundo que incluye desde América Latina, pasando por África del Norte, Europa Central, el Medio Oriente hasta llegar al sudeste asiático. Más allá estaría el anillo de “centros de operaciones avanzadas” (COAs o FOLs – forward operating locations).

Esta nueva estrategia respecto a las bases refleja la doctrina del gobierno de ataques preventivos contra terroristas y Estados hostiles. Ha sido diseñada para contrarrestar rápidamente un enemigo que puede estar en cualquier parte. “Ciertamente no tenemos seis meses para hacerlo”, comentó el mayor general James Jones del Comando Central de EEUU, “puede que tengamos apenas unas horas para hacerlo”. (3) Una fuerza de combate dispersa y flexible contrasta con el actual aparataje militar de EEUU en Alemania, que mantiene aproximadamente 310 instalaciones militares y un personal de 95,000 hombres y mujeres, entre militares y civiles. El plan es ahora rotar algunos de los 60,000 soldados que están en Alemania entre EEUU y Polonia, Bulgaria y Rumania.


Siguiendo otra tendencia de reestructuración de fines del siglo XX, parece que el personal de las bases será también víctima del achicamiento del Estado benefactor. Como parte de planes más austeros y malvados, estas nuevas instalaciones abandonarán “la parafernalia de arreglos de bienestar y apoyo familiar que han marcado el establecimiento de bases en el extranjero a partir de la segunda Guerra Mundial”. (4)

Cuando no es una guerra contra el “terror”, el gobierno de EEUU apela a la guerra contra las drogas para justificar más bases. EEUU ha expandido su presencia militar en América Latina alegando problemas con la producción de cocaína en Colombia y Bolivia. Con la disminución de la presencia militar de EEUU en Panamá desde 1999, las operaciones fueron trasferidas a Puerto Rico y se establecieron COAs para la fuerza aérea de EEUU en El Salvador y Ecuador, y en Curaçao y Aruba (islas frente a la costa de Venezuela).

Botín de guerra

La proliferación de bases estadounidenses es el reflejo de sus necesidades estratégicas y los botines de conflictos anteriores. Establecer una base militar durante una guerra o inmediatamente después brinda la plataforma para proyectar fuerza en esa región y potencialmente iniciar otro conflicto. Ejemplos clásicos son la fuerte presencia de tropas de EEUU en Okinawa, Japón, y en Alemania durante la segunda Guerra Mundial, y en Arabia Saudita luego de la primera Guerra del Golfo. Y el modelo persiste. El Departamento de Defensa piensa mantener las bases establecidas en Asia Central para el conflicto de Afganistán: Uzbekistán (con su “saddamesco” trato a los disidentes) (5), Tajikistán y Kyrgyzstán son ahora nuevos amigos de los militares de EEUU, que también planea quedarse con cuatro bases en Irak – aunque la resistencia iraquí piense distinto. (6)

Donde hay petróleo, hay bases

Con el renacimiento del imperialismo de EEUU llega una nueva honestidad a la hora de declarar los objetivos geo-estratégicos de EEUU. La Rand Corporation, un influyente centro de pensamiento conservador de EEUU, expresó que una consecuencia importante de la guerra iniciada por EEUU contra Irak será que EEUU controlará y estimulará la producción iraquí de petróleo, debilitando por lo tanto el sistema de cuotas de la OPEP y haciendo caer el precio del petróleo. “La OPEP podría entrar en una espiral mortal”, comenta James Bartis, analista político de Rand.(6) El magnate mediático Rupert Murdoch estuvo de acuerdo: “Lo mejor que podría resultar de todo esto para la economía mundial … sería que un barril de petróleo costara US$20. Eso significa mucho más que cualquier recorte impositivo en cualquier país”. (7) ¿Habrá sido a causa de este argumento persuasivo que los 175 editores de sus periódicos, sin excepción, hicieron redoblar los tambores de guerra? (8)

Sin embargo, con el auge de la resistencia en Irak, el sabotaje de los oleoductos ha pospuesto este recorte impositivo en forma indefinida. Combinado con las difíciles relaciones de EEUU con la casa de Saud, esto ha dado más ímpetu al plan del gobierno de EEUU de destetar la economía estadounidense del petróleo de Medio Oriente. Del mismo modo que un picnic atrae a las moscas, todos los puntos alternativos de abastecimiento potencial han atraído rumores sobre el establecimiento de bases estadounidenses. El Golfo de Guinea en el oeste de África, rico en petróleo, de donde EEUU importa un millón y medio de barriles por día, se encuentra ahora en el radar de seguridad de Washington. El African Oil Policy Initiative Group, un grupo de presión compuesto de ejecutivos petroleros y funcionarios del Pentágono, informó al congreso que la región y sus vastas reservas de petróleo lo convertían en “un 'interés' vital en los cálculos de seguridad nacional de EEUU”. (9) Y sugirió establecer un subcomando estadounidense para el Golfo de Guinea y establecer bases en las islas de la República de Santo Tomé y Príncipe. Salvo que EEUU haga más para apuntalar la industria del petróleo en ese lugar, comentó un alto funcionario de la CIA, “la industria del petróleo corre el riesgo de implosión como resultado de la inestabilidad inherente a la región”. (10)

Asimismo, hoy hay dos instalaciones aeronáuticas estadounidenses en las islas caribeñas de Aruba y Curaçao, con pistas de aterrizaje para bombarderos a muy corta distancia de la costa de la muy rica en petróleo, no muy amiga de Washington y políticamente complicada Venezuela. La región del Caspio en el centro de Asia, con el 4% de las reservas comprobadas de petróleo y gas del mundo, pronto será bendecida con tres bases militares permanentes de EEUU. Militares financiados por EEUU vigilan las instalaciones de la Occidental Petroleum Oil en Colombia, y después de la guerra en Afganistán, los militares estadounidenses estacionados han hecho posible que la empresa estadounidense UNOCAL construya un oleoducto de Afganistán a Pakistán. (12)

Un designio imperial
La nueva estrategia de seguridad de EEUU consiste en detener una amenaza potencialmente ubicua: detener el “cáncer [del terrorismo] que crece en el medio de la nada”, según el mayor general Jeffrey B. Kohler. (13) No es coincidencia que esta “nada” abarque la mayor parte del Sur global. El desarrollo fallido, impulsado por una camarilla de gobiernos y empresas liderados por EEUU, convirtió al 80% de la población mundial en habitantes olvidados. ¿Y la solución? Con celo de misionero, la Estrategia de Seguridad Nacional de la Casa Blanca pretende “llevar la esperanza de la democracia, el desarrollo, los mercados libres y el libre comercio a todos los rincones del mundo”. (14) Si Irak sirve para indicar lo que esto significa, las personas del mundo deberían empezar a construirse refugios bajo tierra contra bombas.

Quienes se desvíen de los parámetros de la “globalización” fijados por EEUU pueden tener que enfrentarse al poderío militar de lo que el proyecto para el nuevo siglo estadounidense (Project for a New American Century), el centro de pensamiento preferido por los muchachones de Washington que trabajan en las sombras, describe como “la gran estrategia de Estados Unidos”. (15) “Siempre es posible caerse de este carro llamado globalización”, comenta el estratega militar estadounidense Thomas Barnett. “Si caes, después correrá la sangre. Si tienes suerte, también vendrán los soldados de Estados Unidos”. (16) Pero EEUU no es ninguna especie de guarda costa bondadoso. Con sus armas escupiendo fuego en más de 200 intervenciones militares en el extranjero, la historia de EEUU sugiere que la perversa secuencia lógica de Barnett tiene el orden invertido.


* Ben Moxham es un investigador voluntario de Focus o­n the Global South


Notas

(1) The Wall Street Journal, junio 10, 2003.
(2) Foreign Affairs, septiembre / octubre 2003.
(3) Washington Post, junio 9, 2003.
(4) CDI, “Worldwide reorientation of U.S. basing in prospect, septiembre 19, 2003,
www.cdi.org
(5) The Guardian, mayo 26, 2003. US looks away as new ally tortures Islamists.
(6) International Herald Tribune, abril 21, 2003.
(7) Iraqi Oil and the Global Economy, James Bartis, Albany Times-Union, enero 6, 2003
(8) The Bulletin, febrero 12, 2003
(9) The Guardian, febrero 17, 2003
(10) Guardian Weekly, julio 10, 2003
(11) Guardian Weekly, julio 10, 2003
(12) New York Times, enero 18, 2002
(13) New York Times, julio 4, 2003
(14) Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos
(15) Project for a New American Century, Rebuilding America's Defenses.
(16) Esquire, marzo 2003


La próxima edición de Enfoque sobre Comercio analizará la otra cara de la moneda: el impacto de las bases militares estadounidenses, las historias de resistencia y la construcción de un “arco de solidaridad” contra las bases de EEUU. Para más información sobre la campaña de Focus o­n the Global South por la paz y la seguridad, revise la información acerca del Consenso de Paz de Jakarta que se encuentra en www.focusweb.org.